El aloe vera y las disfunciones de la piel
• Acné
Aplicar varias veces al día un gel de aloe o, a ser posible, la hoja fresca de la planta cortada, abierta y en contacto directo con la piel. También pueden utilizarse mascarillas comerciales o hechas en casa con la pulpa de la hoja, especialmente al acostarse. La ingestión de dos o tres cucharadas de jugo de aloe a lo largo del día ayudarán a depurar la sangre y a la limpieza de la piel.
• Abscesos. Heridas. Cicatrices. Quemaduras
Después de una desinfección profunda de la herida, pueden aplicarse compresas de pulpa de aloe, en estado puro o mezclado con jugo de caléndula al 50%. También es beneficiosa la colocación directa de la hoja cortada en sentido longitudinal, raspando la superficie del corte reiteradamente cuando empieza a secarse. Esta aplicación debe hacerse varias veces al día, dependiendo de la gravedad. En el caso de quemaduras solares leves generalmente basta con aplicar una crema de protección solar o un gel hidratante de aloe.
• Dermatitis capilar, caspa, seborrea.
Lavar el cabello con un champú de aloe y jojoba. Enjuagar con zumo de aloe diluido en agua al 50%, o bien utilizar un acondicionador de aloe. Lavar el pelo tantas veces como se precise. Sin embargo, en el caso de sequedad del cuero cabelludo, es posible que el uso de aloe agrave el problema.
• Erupciones
Los especialistas suelen aconsejar una combinación de jugo de aloe, hamamelis y caléndula, para aplicar en la zona con un algodón tantas veces como se precise a lo largo del día, dependiendo de la intensidad de las heridas y el picor. Esta mezcla tiene efectos calmantes para la comezón y regenera la piel de una manera muy eficaz, evitando las marcas y cicatrices. El gel de aloe puro también resulta de gran utilidad.
• Infecciones por hongos.
Aplicar en la zona jugo de aloe o bien un gel comercial, mañana y noche, durante tres o cuatro días, aunque utilizando la hoja fresca el resultado es mucho más rápido. Si se aplica por la noche puede que la micosis haya desaparecido a la mañana siguiente.
• Loción tras el afeitado.
Tanto para hombres (en la cara) como para mujeres (en las piernas, las axilas o cualquier otra zona del cuerpo). Si la piel se muestra enrojecida o irritable después del afeitado, el jugo de aloe aplicado como loción resulta un buen calmante y suavizante de la piel. De la misma manera, evita infecciones y acelera la cicatrización en el caso de la depilación eléctrica.
• Manchas en la piel.
Aplicar jugo de aloe o gel dos veces al día, durante varios meses, hasta que desaparezca. Es un remedio lento pero puede ser definitivo.
• Ojeras e inflamaciones de los
párpados.
Colocar un algodón empapado en una mezcla de gel de aloe y hamamelis, y dejar actuar durante unos minutos. Puede repetirse cada dos horas, hasta que disminuya la inflamación.
• Psoriasis.
Aplicar gel de aloe varías veces al día, especialmente durante la noche, con ligeros masajes para su mejor penetración. Completar el tratamiento con la ingestión de entre una y tres cucharadas soperas de jugo de aloe repartidas a lo largo del día, unos 15 minutos antes de las comidas.