El aloe vera y otras enfermedades y alteraciones de la piel

En otras alteraciones más leves de la piel los efectos de la planta son siempre mucho más rápidos y eficaces sin reserva, como ya hemos mencionado reiteradamente a lo largo de estas páginas. La habilidad del aloe para transportar los nutrientes -debido a la cualidad de penetración en los tejidos de la lignina-, humidificando todas las capas de la piel hasta las más profundas, así como su capacidad para prevenir la pérdida de agua de la piel debido a los polisacáridos, lo convierte en un producto muy adecuado para las personas que tienen el cutis muy seco. Su poder antihistamínico y antibiótico, además, la hace muy aconsejable para las pieles sensibles.
La psoriasis es una de las enfermedades calificadas como "psicosomáticas" que llegan a resultar tremendamente molestas para aquellas personas que la padecen. No existe ningún tratamiento eficaz para combatirla, pero la inmensa mayoría de los especialistas de la medicina occidental coinciden en recetar corticoides, a pesar de que sus efectos secundarios pueden llegar a afectar severamente al metabolismo del paciente. Mientras tanto, algunos profesionales han puesto también la mirada en esta planta, utilizando cremas tópicas de aloe puro para aplicar sobre las zonas afectadas de la piel, combinándolo con la ingestión de zumos o pulpa. Al mismo tiempo, se propone una dieta sana a base principalmente de frutas y verduras crudas, enriquecida con un buen complejo vitamínico. Un estudio realizado en 1996 en Arabia Saudita haciendo uso de la obligada modalidad científica del "doble ciego", demostró que de las 30 personas que se habían estado aplicando crema de aloe durante cuatro meses, 25 habían conseguido curarse totalmente, una proporción muy superior a la de aquéllas que sólo habían estado usando un placebo.
Otra de las disfunciones de la piel donde se han demostrado los efectos positivos del aloe es el acné juvenil. Estas infecciones en los poros, provocadas por un exceso de grasa, deben ser tratadas cuidadosamente para evitar que en el futuro queden marcas en el rostro. Dadas las propiedades antiinfecciosas, de penetración profunda y cicatrizantes del aloe, no es de extrañar que se aconseje su utilización a lo largo de todo el proceso, desde la limpieza profunda, por la mañana y por la noche, hasta el empleo de buenas cremas (o bien la aplicación directa de pulpa de aloe, envasada o natural, si es posible) para el tratamiento de los granos infectados. Además de combatir las infecciones y reducir las cicatrices, un buen producto de aloe proporcionará también una buena nutrición y un aspecto saludable a la piel. Si bien las propiedades astringentes de la planta reducirán notablemente la grasa y con ello acelerará el proceso curativo, en las pieles más secas debería utilizarse en combinación con otros productos hidratantes de buena calidad.
Las manchas oscuras de la piel, producto del envejecimiento; las infecciones producidas por picaduras de insectos, medusas, hortigas, etcétera, y ciertas infecciones por hongos, como el pie de atleta, han conseguido también muy buenos resultados tras ser tratadas con aloe vera. Los optimistas resultados obtenidos en el tratamiento de todo tipo de alteraciones de la piel y el cabello, ha hecho que las empresas cosméticas dirijan su mirada hacia este filón, hasta el punto de que hoy día no es difícil conseguir en el mercado todo un abanico de cremas hidratantes y nutritivas, gel de baño y ducha, champú, dentífricos, cremas de protección solar, para el "peeling", para combatir la celulitis y, en fin, un amplio espectro de promesas de salud y belleza que, lamentablemente, no siempre cumplen su palabra. De lo que no cabe ninguna duda, sin embargo, es que el negocio de la cosmética ha encontrado en esta planta una mina que, a pesar de que mueve billones de pesetas en todo el mundo, hoy todavía se encuentra lejos de haber llegado a su máximo esplendor.