La enfermedad como mensaje
Si echamos un vistazo a los folletos informativo-publicitarios de las diferentes marcas de productos de aloe vera que se pueden adquirir en el mercado (ya sea a través del sistema habitual de las tiendas al uso o bien en el conocido como "estructura piramidal", con la venta directa a través de distribuidoras y distribuidores casi religiosamente convencidos de las propiedades milagrosas del aloe), encontraremos una larga lista de usos para el beneficio de la salud, tanto humana como animal.
Una de las más conocidas y antiguas marcas, distribuidas hoy día en los cinco continentes, enumera, bajo el titular: "Beneficios de la pulpa de aloe vera", las siguientes funciones:
• Evita jaquecas y combate el estrés, depresión y estados de ansiedad o cansancio.
• Emulsifica el colesterol, limpia y purifica la sangre del hígado.
• Regenera las células mejorando el tono de la piel, combatiendo acné, manchas y psoriasis.
• Activa toda la circulación del cuerpo.
• Es un inhibidor del dolor, mejorando las molestias crónicas de la artritis, artrosis y reuma.
• Regula la tiroides.
• Activa y desintoxica el organismo, permitiendo una mejora total de la salud.
• Cicatriza las úlceras, cura la gastritis y regula el funcionamiento de los intestinos.
• Evita el cansancio en las piernas por mala circulación, flevitis o varices.
• Fortalece, regenera y revitaliza el cabello.
A pesar del amplio abanico de supuestos beneficios recogidos por dicha marca comercial con el objetivo evidente de publicitar y vender sus productos, llama la atención observar que si nos sumergimos en la literatura científica sobre el tema, las propuestas sobre posibles efectos terapéuticos del aloe desborda con mucho la lista mencionada, dando la impresión de que estamos hablando de un producto tan polifacético que llega a rozar el concepto de "milagro de la naturaleza".
Es importante advertir aquí que, tal como expondremos más adelante, la imposibilidad, según las leyes del actual sistema de mercado, de anunciar los productos de aloe vera como si de un medicamento se tratara, ha hecho que algunas de las grandes multinacionales del sector se hayan preocupado en apoyar y financiar estudios científicos en universidades y otros centros de investigación, así como incentivando la propia publicación de libros, con una motivación clara de inducir a la compra de estos productos. Estamos hablando en muchos casos de publicidad encubierta.
Una vez dicho esto, no podemos dejar de indagar entre los innumerables estudios, informes científicos, investigaciones clínicas y literatura médica (y en muchos casos industrial) para obtener la información que precisamos, en el camino de un mejor conocimiento sobre las propiedades químicas, botánicas y terapéuticas del aloe.