aloe vera, características botánicas
aloe barbadensis: un auténtico botiquín de primeros auxilios
Como hemos comentado anteriormente, entre las numerosas variedades de aloe que existen, sólo unas pocas se consideran de gran valor curativo. Entre ellas y a la cabeza, la ya mencionada aloe Barbadensis, popularmente conocida como aloe vera (la verdadera, la más preciada).
Esta planta es originaria de las costas nororientales de África y recibe este nombre por haber sido hallada en grandes cantidades en la isla de Barbados, donde la importaron los comerciantes portugueses para su cultivo masivo. Esta planta ha sido la más utilizada a lo largo de la historia para fines terapéuticos por ser la más completa en cuanto a sus principios activos, pero existe otro factor que hace que en la actualidad sea especialmente apreciada para su comercialización, y éste consiste en su propia estructura, con unas hojas anchas y gruesas que le permiten almacenar una gran cantidad de pulpa.
En la especie aloe barbadensis se han diferenciado y clasificado a su vez tres variedades: Miller (o vulgaris), bumilis y mitriformis.
La primera toma su nombre en honor al taxonomista suizo H. Miller, quien consagró gran parte de su vida al estudio de ésta y otras especies importadas por, los portugueses. El propio Miller la denomino vulgaris debido a la gran abundancia que existe de la misma
en comparación con las otras variedades. Su origen se sitúa en las costas de Marruecos, Mauritania, Senegal, Guinea, las islas de Cabo Verde, Tenerife y Canarias, pero dado su extraordinario rendimiento comercial, hoy se cultiva en todo el mundo. Las mayores plantaciones se encuentran en el sur de Estados Unidos (Texas) y en Centroamérica (Méjico, la República Dominicana, Puerto Rico, Cuba y Santo Domingo). En Asia, las grandes producciones comerciales se hallan en China, Japón y Malasia. También pueden encontrarse importantes cultivos en las costas mediterráneas de Europa y África.
La variedad humilis toma su nombre de su menor tamaño y sus hojas pequeñas y alargadas. Su color es de un verde más azulado y oscuro, según su descubridor (Linneo) debido a una mayor asimilación del cobre y el cobalto que hay en la tierra. Sus propiedades son bastante similares a las de la variedad Miller o vulgaris, pero dado el menor tamaño de sus hojas, la industria comercial no se ha dedicado a su explotación.
La tercera variedad clasificada es la denominada mitriformis, también descubierta por Linneo. Sus hojas son notablemente más anchas y cortas, en forma de corazón, con tendencia a abrirse y acercarse al suelo. Son extraordinariamente carnosas y jugosas, lo cual, junto a su pequeño tamaño, la convierten en la más adecuada para tener en casa, no sólo como elemento decorativo sino también como una especie de botiquín de primeros auxilios para el tratamiento de quemaduras, cortes, picaduras de insectos, irritaciones de la piel, etcétera. Originaria de Namibia, Angola y Camerún, hoy se cultiva en casi todo el mundo por su resistencia y las posibilidades domésticas que ya hemos indicado.
Otras variedades comerciales: aloe socotrina y aloe ferox
Aparte de la aloe barbadensis o aloe vera que es en la cual vamos^ a centrarnos en este libro existen otras especies con notables cualidades terapéuticas, entre las que cabe destacar la aloe socotrina y la aloe ferox.
La primera es probablemente la más antigua de todas las utilizadas por el ser humano. Parece ser que a lo largo de la historia, tanto en el antiguo Egipto de los faraones, como en la China y la India, pasando por Grecia y el imperio romano, y aún muy avanzada la era cristiana, esta especie junto con una variedad posteriormente denominada nobilis eran las únicas que se empleaban con fines medicinales. Esto fue así hasta el descubrimiento y producción comercial del aloe vera. En la actualidad, su uso ha quedado reducido prácticamente a la homeopatía, ya que algunos de sus principios activos son sumanente enérgicos.
En cuanto a la especie aloe ferox, se considera la más resistente de todas las utilizadas comercialmente, pero sus principios activos son mucho más limitados. Además, su alta proporción de aloína la hace poco recomendable en muchas fórmulas terapéuticas. Por este motivo, es empleada mayormente en el campo de la cosmética, la estética y la higiene personal, y en algunas aplicaciones medicinales externas como pomadas cicatrizantes y regeneradoras. Sus hermosas flores, que se mantienen frescas durante casi todo el invierno, la hacen apropiada como elemento decorativo en casas, parques y jardines.
Éstas son sólo algunas de entre las más de trescientas variedades de aloe conocidas en la actualidad. Sin embargo no las hemos seleccionado al azar, sino que se trata de las más utilizadas comercialmente debido a sus beneficios terapéuticos o, en su caso, estéticos, beneficios éstos que vienen dados en función de su especialísima composición química.