aloe vera, historia y leyenda
Algunos testimonios escritos del aloe
en la historia milenaria.
En cuanto a las referencias escritas, el aloe ya aparece en China en el Libro de las Hierbas Medicinales, considerado como una de las dos primeras obras escritas en la historia de la literatura (junto al Libro de los Cambios, también de origen chino). Se cree que su redacción requirió más de dos siglos de trabajo y la colaboración de más de dos mil especialistas, entre escribas y médicos. El aloe aparece en ocho de los diez volúmenes que componen la obra, donde se recomienda su aplicación externa para todo tipo de lesiones o dolencias (quemaduras o como un simple protector contra el sol, dermatitis, picaduras y mordeduras de insectos, inflamaciones e irritaciones por el contacto con hierbas venenosas, luxaciones, esguinces, pérdida del cabello, etcétera). También se recomendaba su uso interno como laxante, tónico, reconstituyente, en problemas digestivos, renales y hepáticos, o como regulador del ritmo cardiaco, entre otras aplicaciones.
En la India, el Ayurveda es considerado aún hoy como el libro que recoge la ciencia de la vida o de la salud, y aunque la fecha de su primera edición no ha podido señalarse con exactitud podría situarse también en torno a cinco mil años atrás. En él, el aloe (o Kumari, como se le denomina aquí) es considerado como un excelente tónico, con efectos curativos sobre el sistema hepatobiliar, el sistema digestivo y el respiratorio. Además, se recomendaba también su aplicación externa en quemaduras, cortes y heridas, así como en los baños de asiento para el tratamiento de dolencias tales como la vaginitis o el herpes vaginal.
También aparece mencionado el aloe reiteradamente en unas tablillas de arcilla conocidas como las Tablas Babilónicas, que recogen un gran número de historias clínicas con los tratamientos aplicados. En esta ocasión se describían con detalle sus cualidades laxantes; pero no eran las únicas y el aloe se encuentra con una asiduidad sólo superada por la cúrcuma, el incienso y la mirra.
Más adelante (alrededor del año 1550 antes de Cristo), la polifacética planta volvería a ser mencionada en el famoso "papiro Ebers", también conocido como el "Libro Egipcio de los Remedios", donde formaba parte de numerosas fórmulas medicinales para uso tanto interno como externo.
Se cree que el nombre de esta planta tal como la conocemos en la actualidad es de origen árabe y que hacía mención a su sabor amargo (aloe significa "amargo" en árabe). Fueron los árabes precisamente quienes empezaron a comercializar la planta, extrayendo de sus hojas la savia y la pulpa en un rudimentario proceso con prensas de madera o bien pisándolas insistentemente con los pies, tal como se ha venido haciendo durante siglos con las uvas para obtener su jugo.